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Cómo se debe de tomar el champagne

Lo preciso es tomar la copa por el pie, no por el cáliz. Tienes que tomar en consideración que en el momento de gozar de los aromas y sabores del champagne, la temperatura es primordial; de esta manera, sosteniendo el vaso por la parte de arriba, nuestra mano calentará la bebida.

Llegan las vacaciones pero… ¿Sabes tomar vino espumoso?

Una bebida alegre, con vida propia y espíritu de celebración. Es tiempo de burbujas y nada superior que rememorar la oración «Estoy tomando estrellas». Expresiones inmortalizadas por el monje benedictino Dom Pierre Perignon en el momento en que descubrió este elixir, y es exactamente una metáfora impecable de lo que genera un óptimo vino espumoso o champán en el momento en que fluye por la boca. No obstante, si bien todos brindemos con burbujas, y ni charlar de estas fiestas, existen muchos puntos que varios ignoran sobre esta bebida y que es bueno entender para lograr gozarla al límite. ¿De qué forma no me puede agradar o no tener cefalea? ¿Con qué armonizar los diversos tipos de champagne? ¿Cuándo es el más destacable instante para tomarlo? ¿Merece la pena tomarlo con hielo? ¿Cuáles son los espumantes argentinos que debes evaluar? ¿Qué es lo que significa si un vino espumoso es Charmat o Champegnoise? Y etcétera etcétera Muchas cuestiones procuraré contestar en esta nota.

La temperatura

Los extremos jamás son buenos y esta regla se aplica con perfección al champagne. Y sucede que una temperatura altísima incrementa la espuma, al tiempo que un champán bastante frío termina con su efervescencia.

La temperatura ideal es entre 8 y diez grados.

¿Por qué razón se ofrece con champagne?

Para contestar a esta pregunta, debemos remontarnos a la antigüedad. ¿A cuanto tiempo? Un tanto, en honor a la verdad: a la temporada romana ahora la Edad Media. En aquel momento, el champán se encontraba guardado para esas personas de la aristocracia y alta estirpe. Exactamente en estos campos de la sociedad, las muertes por intoxicación eran muy recurrentes.

De ahí que, en el momento en que se efectuaban las asambleas, los competidores acostumbraban a ofrecer con sus copas de cava a fin de que, al chocar, el espumoso pasara de una copa a otra con el movimiento. De esta manera, si un vaso se envenenaba, el contenido pasaba de uno a otro y el atacante corría el peligro de envenenarse asimismo.

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