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Qué animal representa a Jesús

Su voz es como la de un león, un animal fuerte y noble, como Jesús. El toro es Lucas por el hecho de que empieza comentando del sacrificio de Zacarías a Dios y el toro es el símbolo del sacrificio, el deseo de una vida espiritual que deja al hombre vencer sobre las pasiones animales y conseguir la paz.

¿De qué forma se escogieron los 4 símbolos de los evangelistas?

Tengo recuerdos muy vívidos del primer año de catecismo de mi hijo. Una tarde, hace unos años, llegó a casa con un origami «Hell and Heaven» (¿¡quién no jugaba con él de niño?!!?) donde aparecían las efigies de los 4 evangelistas en los tradicionales 4 campos y, levantando el símbolo pertinente de la tapa, apareció el símbolo pertinente. Tras jugar con él a lo largo de medio día, me preguntó: «Madre, ¿quién escogió los símbolos de los evangelistas? Extraño, en esta ocasión era una increíble pregunta. Creí que la contestación no era tan obvia para todos y en el momento en que el pasado día volví a tener en mis manos el fatídico juego, en este momento achicado a trozos, decidí redactar este producto, quizás a alguien le logre atraer.

Buey

Imagen: Canva

Un buey adulto representa una enorme fuerza. Prestar uno de estos enormes bueyes al Señor era un sacrificio de enorme valor económico, ya que en el instante de su ofrenda asimismo se ofrecía su piel, su carne y su aptitud para producir descendencia.

El Águila – San Juan

El pájaro que mucho más se aproxima al cielo en su vuelo representa a San Juan, cuya visión de Dios era mucho más próxima y diferente a el resto.

Este artículo histórico documenta que Jesús existió precisamente como afirma la Biblia

EL VENADO

Este animal se encuentra dentro de los distintivos mucho más viejos de Cristo. Naturalistas tradicionales y versistas como Plinio el Viejo, Teofastro, Jenofonte, Eliano y otros presentaron al ciervo como el enemigo fanático de la serpiente. Marcial y Plutarco, además de esto, aseveraban que el animal hacía salir víboras de sus orificios con su aliento para devorarlas y comprar una exclusiva juventud. Probablemente estos autores trasladaran al ciervo europeo características propias de ciertos corzos orientales o caprids, que pelean contra las víboras aun devorándolas.

Desde el siglo IV, los autores cristianos se valen de esta cualidad para transformar al ciervo en emblema de Cristo en frente de la serpiente, símbolo del Demonio. El fisiólogo afirma que el mamífero busca un manantial y bebe mucha agua, para entonces vomitarla en el orificio de la serpiente. Ella sale de él, y el venado que la espera la aniquila. Los bestiarios medievales amoldaron este artículo, logrando integrar la versión de Plutarco, donde el ciervo espira su aliento a fin de que la serpiente salga y lo devore, renovándose o curándose de una patología. El simbolismo de esta historia es visible, Cristo mediante las aguas de la sabiduría divina expulsa al Demonio y lo destroza.

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