Taba, carreras de caballos y sortijas, payadas, patos, riñas de gallos, caza de avestruces, juegos de naipes, eran diversión para los gauchos.
Juego criollo si lo hay, los de paisano aprendieron de los españoles y semeja que andaban los helenos tirando huesos a la suerte. Pues la citada taba no era mucho más que un astrágalo bovino y cada gaucho tenía el de el, adornado con datos personales. Rural y furtiva, jamás fue legalizada y fue perseguida por las autoridades para eludir altercados, riñas y discusiones propias del manejo informal del dinero. Pues taba, mucho más que un juego, es una apuesta. El gaucho practicaba no por diversión, sino más bien por vértigo y prácticamente como una manera de vida. El «queso» o campo de juego era una fácil línea dibujada sobre un suelo preferentemente blando y sutilmente húmedo. A cada lado, a seis o siete metros de distancia, 2 gauchos uno en oposición al otro, tomados de la mano, jugaban a ganar o quedarse secos.
Como siempre y en todo momento, tratándose de dinero, se regían por un grupo de reglas consuetudinarias que se proseguían con aproximadamente furor. Esencialmente, tenía que ver con jugar taba del otro lado de la línea. Si caía con el lado chato hacia arriba, el tiro era ganador y se llamaba suerte. Si lo hacía con la parte hueca, era un perdedor y lo llamaban trasero. El tiro pinini, que consistía en clavar la tapa en forma vertical, modificaba de valor según lo estipulado por los competidores. Los de afuera eran de madera, pero tampoco se abstuvieron de apostar. Así sea en la mano de uno u otro contrincante, así sea suerte, trasero, barriga, orificio u ombligo. Cualquier contingencia que padeciera la taba servía para tentar al destino; lo esencial era apostar. Y no solo se encontraba en juego el dinero, sino más bien asimismo otros recursos o pertenencias.
Juegos habituales en Argentina
En Argentina hay juegos que se han vuelto habituales desde el momento en que se jugaban en la temporada colonial. Entre ellos está el pato, por el que 2 conjuntos de hombres a caballo se disputaban una bolsa con un pato dentro. El día de hoy se juega con una pelota con mangos. Es el deporte nacional de Argentina.
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En el final de esto, el niño que está entre los brazos del Ángel y el Demonio debe escoger con quién se queda para sumarse. En el momento en que todos y cada uno de los pequeños sean apresados, los dos bandos tirarán de una cuerda para elegir quién va a ser el ganador.
Su origen es atribuido por ciertos a la zona del altiplano boliviano. Los pequeños de estos pueblos originarios jugaban con tripa de llama entre las piernas de 2 competidores y un tercero brincaba y golpeaba la tripa de distintas formas, juego que asimismo se ejerce comúnmente en Argentina y Uruguay.
REGLAS DE JUEGO CON TRUCOS
Como cada jugador tiene 3 cartas, lo frecuente es jugar 3 rondas, si bien en dependencia de de qué manera se desarrolle el juego puede finalizar en la 2ª ronda.
EL SUBIR: solo en la 1ª ronda puedes llamar «subir» antes de tirar la carta; Gana quien tenga mucho más puntos, y en el caso de empate quien tenga la mano. Para agregar los PUNTOS tienes que tener 2 cartas del mismo palo que sumen 20, ahora estos 20 se le suman los puntos de las 2 cartas. Ejemplo: un 4 y un 5 son 9 puntos, + 20 por ser del mismo palo, suman 29. Del mismo modo un 7 y un 6 suman 33, la puntuación mucho más alta. Las cartas con figuras no suman puntos, con lo que Jack y King del mismo palo solo valen 20 puntos. Un Rey y un 3 suman 23; lo mismo para un Caballo y un 3.
Su nombre proviene de la manera de la bola con la que se jugaba, con 2 asas (en ocasiones 4) que hacían de alas. Como observaremos ahora, sobran los testimonios donde se asegura que en un comienzo se usó el animal en cuestión en vez de una pelota. Y asimismo hay disconformidades en relación a los datos del juego: unos afirman que tenía que ver con un pato asado y otros que tenía que ver con un pato vivo en una bolsa de cuero.
el juego del pato según Bartolomé Mitra
El juego del pato por el momento no existe en nuestras prácticas: es un recuerdo lejano. Prohibida bajo severas penas, como consecuencia de las desgracias a que dio rincón, el pueblo la abandonó pausadamente, pero sin olvidarla completamente. Inicialmente, este juego homérico, muy afín a varios de los que detalla Ercilla en La Araucana, se jugaba con un pato en una piel fuerte, a la que asimismo se adaptaban múltiples asas de cuero. Los caballeros han tomado posesión de estos cables para disputar los premios de los combates que por norma general se desarrollaban en toda la Pampa; pues quien conseguía quitarle el pato trataba de sostenerse seguro, y la persecución que se hacía por esta razón era lo mucho más atrayente del juego.1