Se le detalla como un lobo con cola de serpiente que escupe fuego, o un hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro, o sencillamente un hombre con cabeza de cuervo.
Llevar a cabo un pacto con el demonio para cumplir algún deseo que la vida nos niega y que suponemos merecer es un viejo razonamiento literario. Sin ir bastante atrás en el tiempo, basta acordarse del Faustode Goethe, anunciado en 1831, y origen de otras piezas maestras con exactamente el mismo tema, como el Doctor Faustode Thomas Mann (1947) o El profesor y Margarita de Mijail Bulgakov (publicada en versión completa en 1973)
Lista de nombres de diablos
Asimismo llamado Bégimo o Bahamut, es una bestia que hace aparición en la Biblia, cuya representación es una figura impresionante y de tamaño grande. Puede ser un animal similar a un hipopótamo, elefante, cocodrilo o dinosaurio.
Otros errores capitales
Según la tradición católica, hay siete errores capitales o capitales. Aparte de la furia, entre ellos están:
- El orgullo, comprendido como un exceso de amor propio que transporta a la persona a ponerse en el sitio de Dios y, por consiguiente, a violar sus reglas y producir otros errores. De ahí que se considera el pecado supremo de todos.
- La envidia, entendida como amor al prójimo, con la capacidad de llevar al pecador al hurto ahora la crueldad, o de llevarlo a cabo disfrutar de las desgracias extrañas, en contravención del amor al prójimo que predica la religión.
- La gula, entendida como el cariño irreprimible por la comida y la bebida, que transporta al sujeto a tomar y/o comer en demasía, alén de lo preciso para su sustento. Es el pecado opuesto a toda forma de moderación.
- La lujuria, entendida como un deseo sexual irrefrenable, insaciable y también incontrolable, que no respeta límites y que conduce al daño al sujeto oa el resto.
- La avaricia, entendida como el cariño desmedido por amontonar recursos y cosas aparte de dinero. El avaro es el que tiene mucho más de lo que precisa y aun de esta manera niega a otros el ingreso a los elementos, si bien sabe que precisan o meritan mucho más que él.
- Pereza, entendida como la carencia de intención y dedicación para asegurar el sustento, esto es, asegurar nuestra vida y el confort. Los que caen en este pecado van contra el orden divino de cuidarse a sí mismos y desdeñan el don de la vida que Dios les dió.