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Cómo se llama el demonio del orgullo

Belial: (Imágenes 1 y 2) Demonio de la soberbia y entre los príncipes del Infierno. Es un poderoso demonio que representa el elemento tierra, complementándose con Satanás, Lucifer, Leviatán y Lilith.

Y hete aquí, una mujer cananea que había venido de aquella zona chilló, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está seriamente atormentada por diablos. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces se le aproximaron sus acólitos y le suplicaron, diciendo: Despídela, por el hecho de que chilla tras nosotros. Respondió él y ha dicho: No fuí enviado sino más bien a las ovejas perdidas de la vivienda de Israel. Entonces ella se aproximó y se postró frente él, diciendo: ¡Señor, ayúdame! Respondió él y ha dicho: No es bueno tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos. Y ella ha dicho: Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces, respondiendo a Jesús, ha dicho: Oh mujer, grande es tu fe; se lleve a cabo contigo como desees. Y su hija fué sanada desde ese momento. Mateo 15,22-28

LA EXISTENCIA DEL DIABLO

No obstante, en base al muy claro testimonio de las Escrituras, leídas a la luz de la Tradición, la Iglesia siempre y en todo momento ha creído en la presencia de la ciudad de los ángeles, criaturas espirituales inferiores a Dios, pero superiores a los hombres. Es una verdad de fe, definida explícitamente por cuando menos 2 Concilios ecuménicos: el de Letrán IV (DH 800), cuyas expresiones fueron entonces repetidas por el Vaticano I (DH 3002).

La presencia de los diablos fué siempre y en todo momento un dogma atenuado y afirmado en los primordiales concilios ecuménicos de la Iglesia. De ahí que, la teología dogmática histórica es categórica al asegurar que el demonio existe y actúa de manera continua en el planeta. El padre José Antonio Sayés Bermejo, entre los enormes teólogos de nuestro tiempo, lleva a cabo situaciones apologéticas para sostener la afirmación previo, estableciendo tres criterios: a) atestación múltiple; b) la cuestión de la discontinuidad: el pueblo de Israel tenía un candente deseo de un Mesías político, que los librase de la tiranía del Imperio De roma, pero rompiendo esta expectativa, Jesús predica el Reino de los Cielos, y c) la identidad de Jesús. El testimonio múltiple radica en las varias referencias en los Evangelios que muestran un relato de los combates de Jesús con el Demonio, tal como varios pasajes del Nuevo Testamento sobre Satanás.

Géneros de orgullo

Hay diversos tipos de orgullo.

Para realizar una lista de ciertos, consultemos a Fray María-Eugenio del Niño Jesús, TOC, quien en su obra Quero ver Deus, charla del orgullo de los recursos externos, del orgullo de la intención y de la espiritualidad (todas y cada una de las citas ahora están en el artículo Deseo ver a Dios – Parte III, Capítulo 4, B, II).

Lucifer o Satanás

La caída de Lucifer, ilustración de Gustave Doré para Paradise Lost, de John Milton.

Según la Biblia, Lucifer era el ángel mucho más precioso y poderoso del cielo, hasta el punto de disfrutar asimismo del favor y la cree de Dios. No obstante, en el momento en que se sublevó contra esto, él y otros ángeles fueron derrotados por el arcángel Miguel, con lo que fueron desterrados al Infierno.

Según la Biblia cristiana

En varias escrituras de la Biblia cristiana, el término Belial se utilizaba como homónimo de Satanás, su nombre se encontraba presente al referirse a la entidad contra la que se levantó Dios y ansiaba su poder.

En entre los versos de Pablo charla de la armonía que hay entre Jesús y Belial, con la intención de que se interprete como que Jesús es un ser incorruptible al paso que Belial tiene la aptitud de corromper a la gente.

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