Saltar al contenido

Por qué el destino está escrito

El destino se redacta en otro sentido Llevaron a algo mejor, inesperado y positivo. Todas y cada una estas ocasiones edifican nuestra fortaleza mental y nos organizan para combatir retos y para algo mejor.

La raza humana transporta siglos debatiéndose entre 2 puntos antagónicos: la predeterminación y el libre albedrío. Es mucho más simple para nuestro entendimiento meditar que el destino de alguna forma está escrito y que, si bien probablemente halla pequeñas variantes, un adivino u oráculo puede leer lo que nos va a suceder más adelante e inclusive tenemos la posibilidad de viajar allí por el hecho de que ahora existe. Estar predestinado es muy cómodo: se suprimen responsabilidades. Por el momento no soy culpable de mi maldad, ni responsable de mis acciones, pero el destino es quien escribió un plan profesor y me dio este papel en la obra. De todos modos no deseaba. Merced al libre albedrío, soy de nuevo responsable de mis formas de proceder y puedo ser castigado por ellas, aquí o en otra vida.

El libre albedrío supone que cada individuo es con la capacidad de escoger de manera voluntaria sus acciones y que es esta persona quien escoge su sendero y crea su destino. La palabra «de forma voluntaria» es esencial. Son resoluciones tomadas responsablemente, no marcadas por instintos, ni por la predominación de otros agentes internos o externos. Al tiempo, cuanto mucho más se estudia el genoma humano, mucho más genes se se dan cuenta que ocasionan una patología que nos aniquila a los 35 años o nos hace propensos a ser beligerantes o alcohólicos. Llevamos una gran parte de nuestro destino escrito en nosotros. Además de esto, si bien seamos capaces de seleccionar en todos y cada instante y tengamos la ilusión de ser dueños de nuestro sendero, siempre y en todo momento tenemos la posibilidad de seleccionar exactamente las mismas cosas, las que nos encontramos familiarizados a escoger, aquellas con las que estamos mucho más cómodos por el hecho de que ahora entendemos. Repetimos nuestras selecciones en un patrón incesante.

El destino como resolución divina

La corriente filosófica del determinismo asegura que todos y cada uno de los pensamientos y acciones humanas están causalmente ciertos por una cadena de causa y efecto. Para el determinismo fuerte, no hay un acontecimiento aleatorio, al tiempo que el determinismo enclenque mantiene que hay una correlación entre el presente y el futuro bajo la predominación de acontecimientos al azar.

Para muchas religiones, el destino es un plan desarrollado por Dios que no puede ser cambiado por los humanos. El cristianismo, en cambio, no piensa que permanezca una predestinación absoluta y mantiene que Dios dotó al hombre de libre albedrío (el poder de tomar sus resoluciones).

Destino: ¿somos nosotros o no?

En el momento en que consideramos que el destino es un libro en el que está redactada nuestra vida, nos encontramos muy equivocados. Como es natural que hay un destino; pero, esto no se elabora por medio de la vida que iremos a vivir. Se elabora mediante nuestra esencia en el momento en que nacemos. Nuestro destino somos nosotros. El destino es la persona, que al nacer tiene especificaciones propias y también innatas.

Cartas del tarot y destino ya establecido

El tarot nos puede asesorar con posibilidades de futuros o distintas caminos, debemos tener paciencia, puesto que va a haber oportunidades en que las cartas comenten que pasará una situación, y pasan cosas que hacen que esa situación desaparezca, pero de pronto todo cambia.

Las cartas son muy sabias… son las que nos darán el guion de nuestra vida, pero somos nosotros los que iremos a conducir ese guion mediante nuestras resoluciones.

La gente con las que convives son la clave

Asociarnos con personas que nos complican o hacen más fácil la vida, todo ello pertenece a nuestras escojas.

Y si bien no lo parezca, hay pequeños propósitos que marcan el sendero hacia el destino de nuestra vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *