El epíteto ?piernas descuidadas? Lo acuñaron al comienzo de la organización en el momento en que los docentes en salud asistían a los puestos de salud después de caminar en chinelas por las calles de tierra.
Hace 2 mil quinientos años, en una pradera perdida en la mitad de un desierto asiático donde cientos y cientos de pequeños mueren en la actualidad bajo las bombas, entre ovejas, campesinos y artistas callejeros, un pequeño pato de pelo obscuro fue nacido sucio de laburantes.
Transcurrido un tiempo, se volvió político. De él entendemos que, a los treinta años, empezó a combatir por el anarquismo y por la abolición de los permisos, las riquezas y la propiedad privada; para la liberación del cuerpo y del espíritu; por la anulación del trabajo y de las instituciones (entre ellas, primordialmente, la familia y el dinero); la enseñanza de la desobediencia civil y la práctica extendida del amor. Se rodeó de putas, leprosos, ladrones, villanos y revolucionarios. Profesaba el anarcocomunismo (único sacramento que enseñaba) y un pacifismo virulento («No traigo la paz, sino más bien la espada»). Disponemos el testimonio de ciertos de sus fieles sobre él: nos comentan que hacía milagros. Curó a los pobres y operó ciertos enormes prodigios, dignos de ser conmemorados, ya que son, por su parte, una alegoría de sus enseñanzas: transformó el agua en vino, a fin de que la celebración continuara; alimentó un par de veces a los hambrientos multiplicando el morph; resucitó cadáveres, pues esta es la vida que merece la pena vivir; caminó sobre el agua en la mitad de una tormenta y calmó la tormenta, por el hecho de que lo irrealizable es viable en el momento en que tienes fe en ti; y, por último, resucitó de entre los fallecidos, después de ser humillado, azotado y crucificado, pues nada es mucho más fuerte que la convicción de un negro. Nos dejó solo una oración, siendo consciente de lo poco entretenido que es rezar: en esa oración nos enseñó a reclamar de Dios su reino.
RAFAEL CASTILLO
Un establecimiento
En las PASO, el Frente de Todos se desmoronó en La Matanza, Juntos por el Cambio sostuvo sus votos y la izquierda prácticamente se duplicó.
¡Qué interesante! Nunca había escuchado el término «pata sucia» en Argentina. Me pregunto si también se usa en otros países latinoamericanos.
¡Qué locura! No puedo creer que sigan usando términos como «pata sucia» en pleno siglo XXI.
En mi opinión, el término «pata sucia» es subjetivo y no deberíamos juzgar a nadie por su apariencia.
¡Vaya, nunca había escuchado el término «pata sucia» en Argentina! ¿Alguien más lo conocía? 😳🤔
¡Claro que sí, amigo! «Pata sucia» es una expresión muy común en Argentina. Es una forma coloquial de referirse a alguien de clase baja o de malos modales. Seguro que si preguntas a más personas, encontrarás a muchos que la conocen. ¡Saludos! 😄👍
¡Qué interesante! No tenía idea de lo que significaba «ser pata sucia en Argentina». ¿Alguien más lo sabía?
¡Qué interesante! ¿Ser pata sucia en Argentina es algo positivo o negativo?
No entiendo por qué la gente se preocupa tanto por ser «pata sucia» en Argentina. ¡Vivan y dejen vivir, che!
¡Qué interesante! Nunca había escuchado sobre «pata sucia» en Argentina. ¿Alguien más sabe algo al respecto?
¡Claro que sí! «Pata sucia» es una expresión coloquial muy utilizada en Argentina para referirse a alguien de clase baja. Es interesante cómo las palabras pueden tener significados diferentes según el contexto cultural. ¡Siempre hay algo nuevo por aprender!