Impide no fumaba, Perón fumaba. En su caso fueron 5 cigarrillos rubios y 5 cigarrillos negros (en general Particulares y Saratoga unos años después). Si se encontraba en su escritorio leyendo o aprendiendo un tema, solicitaba un tazón de café solo y encendía un cigarro.
Vienes a verme a fin de que te hable de Perón, pero no tengo nada esencial que decirte. Jamás he hablado con él. Estuve, sí, claro que estuve con Perón. Pero sin expresiones por el medio. En exactamente la misma habitación o almacén u oficina, no sabría de qué manera llamarlo, donde el silencio imponía la soberanía. Todos reflexionaron. Absolutamente nadie charló. No Perón. Fue un instante especial, bajo determinadas situaciones que meritan ser olvidadas, no por el pueblo, ya que algunas cobardías de una parte de la mucho más repugnante corte de cipayos traidores han de ser recordadas y registradas a fin de que la multitud sepa quién es quién en esta tierra de Dios, pero quién presenció ciertas cosas que preferiría olvidar. Solo pasaron unos años desde el instante en que he podido reposar durante la noche por el hecho de que pienso que he olvidado lo que deseas que recuerde. Me mete en inconvenientes. Tengo noventa y ocho años. Cien menos 2. Prácticamente un siglo. Tienes que meditar, y si andas a puntito de reposar para toda la vida, ¿qué te importa si pierdes unas horas de sueño? Y si, tienes razón. Está bien.
Siéntate. ¿Desea algo de tomar? Aquí no se fuma. No la bolsa en el suelo, ponla sobre la silla. Soy poeta, pero antes fui letrado y antes hasta militar. Bueno, comentan que jamás pierdes tu estatus militar, pero yo sí. Verdaderamente me lo sacaron. culpa de los yanquis. Todo cuanto un país, sea el que sea, ha perdido en el último siglo es culpa de los yanquis. Perón detestaba a los yanquis ahora Menem, después de que “las relaciones carnales” insistieran (y también insistan) en nombrarse peronista.
¿Por qué razón soy peronista? Sección primera
Para ser peronista hay que sentir intensamente.
Juan Domingo Perón