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Quién fue la mujer que le dio agua a Jesús

En esto, una mujer samaritana se aproximó al pozo a sacar agua y Jesús le ha dicho: «Dame de tomar». La mujer samaritana le ha dicho: «¿Cómo tú, que eres judío, me solicitas de tomar, siendo yo samaritana?»

Jesús y la samaritana: Lee la historia querida

El capítulo cuenta el acercamiento de Jesús con la samaritana en el pozo de Jacob en Juan 4; empieza aclarando el ámbito donde se lleva a cabo, lo que sucedió después en Samaria y se apoya en lo que sucedía en ese instante en Judea (para el avance del Evangelio). La creciente popularidad de Jesús fue la consecuencia de lo siguiente. Sus acólitos prosiguieron un viejo ritual judío de lavarse las manos, como lo hicieron Juan el Bautista y sus acólitos. El ritual representaba la confesión personal del pecado y el reconocimiento de la necesidad del poder purificador de Dios para el perdón. En el momento en que Jesús vio que la multitud medraba en número, pero singularmente en el momento en que escuchó que esto era un enorme fundamento de alarma entre los fariseos, decidió que era hora de proceder a Galilea y proseguir allí su ministerio. (v 1-3)

El don de Dios

Tras despertar el razonamiento de la mujer samaritana, Jesús lúcida aún mucho más el interés de la mujer:

– Si conoces el don de Dios, y quién es el que les afirma: Dame de tomar, le pediríais y él les daría agua viva.

Jesús y la Samaritana – Reflexión y Enseñanza Juan 4:4-26

Para iniciar, esta historia empieza en la localidad de Samaria. Esta localidad fue la ciudad más importante del Reino del Norte en el momento en que Israel fue dividido en 2.

Una vez que los asirios han tomado el reino del norte y su capital, Samaria, deportaron a varios judíos a Asiria y trajeron extranjeros para establecerse allí para contribuir a sostener la paz (2 Reyes 17:24). En consecuencia, de la mezcla de extranjeros y judíos brotó la raza mestiza, odiada por los judíos del Reino del Sur llamado Judea, quienes la consideraban impura.

Un modelo a continuar para los cristianos

Si bien la presencia de Santa Verónica no fué probada, su figura, que se festeja de año en año el 4 de febrero, transporta un mensaje muy simbólico.

Fue ella quien se aproximó a Cristo en los peores instantes de su vida. Así, los cristianos están convidados a verla como modelo, a arrimarse cada día a los enclenques y también infelices.

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