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Qu茅 significa ser un genio en Argentina

La intensidad elevada al l铆mite exponente. Los argentinos utilizan esta expresi贸n tanto para hombres (genio) para mujeres (genio). No posee por qu茅 raz贸n ser una enorme haza帽a… si, por poner un ejemplo, les devuelves un peque帽o favor, te responder谩n con esta oraci贸n m谩gica: ?隆Eres un genio!?

Del lat铆n genio, genio es un t茅rmino con varios usos seg煤n el contexto. Puede ser el cambio de humor ocasional o la condici贸n bajo la que uno act煤a. Por poner un ejemplo: 鈥淭e sugiero que no charles bastante con el abuelo, que amaneci贸 de mal humor鈥, 鈥淛uan siempre y en todo momento nos anima con su buen humor鈥.

Genio es asimismo la aptitud mental excepcional o la persona dotada de esa capacitad. Un genio, en este sentido, es alguien particular y fuera de lo normal, con un talento o capacidad que es imposible imitar. En este sentido, el t茅rmino genio frecuenta usarse para acentuar la admiraci贸n de un individuo por sus excelentes virtudes en una especialidad especial, que puede ser una ciencia precisa, un deporte o una manera de arte.

驴De qu茅 forma dicen鈥 en Chile?

Estas son ciertas expresiones o expresiones chilenas mucho m谩s extra帽as y utilizadas:

驴Por qu茅 raz贸n hacemos esto?

Hace ya tiempo que apreciamos que muchas personas solicitud a la RAE si la utilizaci贸n del femenino 芦genio禄 es preciso.

驴Por qu茅 raz贸n nace un genio?

Existe quien considera que un genio nace, no se hace: sencillamente tiene talento para una cierta actividad y es suficiente con desarrollarlo para lograr la excelencia. Pero esta es una visi贸n muy simplista de la verdad y, adem谩s de esto, como varios estudios han comprobado, falsa.

驴Por qu茅 raz贸n el genio debe ser original?

Jorge Luis Borges, ese genio de la literatura nacional y perspicaz espectador de idiosincrasias, cuenta en esta nota sus medites sobre el ser argentino, la ense帽anza de la historia, la carencia de imaginaci贸n y de 茅tica, y siempre y en todo momento pol茅mico en sus concepciones pol铆ticas – apunta los instantes hist贸ricos que considera 芦en ca铆da禄, con sus propios movimientos 芦salvadores禄.

La habitual reverencia que nuestras academias dedican a la historia argentina ha servido para borrarla, o explicado de otra forma, simplificarla y raramente endurecerla. Las invasiones inglesas, la Revoluci贸n de 1810, la Guerra de la Independencia, el resto guerras, la extendida sombra de la primera dictadura, las luchas civiles precedentes y siguientes y la Conquista del Desierto, dejaron de ser hechos humanos; son las bolas de un programa o los episodios de un libro de art铆culo. Los d铆as deca铆an en aniversarios o sesquicentenarios, los hombres que viv铆an en h茅roes, los h茅roes en calles y canicas. Nuestra historia es un museo helado. No lo sentimos o lo sentimos de manera eleg铆aca. Entre las causas es que en este momento somos distintas. Este tiempo riesgoso y arriesgado por el momento no es el nuestro; algo, se rompi贸 en silencio.

Charlar de argentino es charlar de un tipo gen茅rico; Soy, a la forma inglesa, un nominalista y un descre铆do de las clases gen茅ricos. Aventuro, no obstante, ciertas visualizaciones aproximadas, con la resignada convicci贸n de que se le podr铆an llevar a cabo cientos y hasta una cantidad enorme de objeciones.

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